Por Blanca Laura Martínez Belmares
PORQUE FEMINICIDIO? El 14 de junio de año 2012, fue publicado en el Diario Oficial de la Federación, la reforma que incorporó el delito de FEMINICIDIO, en el Código Penal Federal en el cual nos dice en su Artículo 325; Comete el delito de feminicidio, quien priva de la vida a una mujer por razones de género.
Se considera que existen razones de género cuando ocurra cualquiera de las siguientes circunstancias: I. Exista o haya existido una relación de parentesco; afecto; docente; o laboral, o cualquier otra que implique amistad, confianza, subordinación o superioridad, entre la víctima y el agresor; II. Existan en la víctima signos de violencia sexual de cualquier tipo; III. Se haya infligido a la víctima, lesiones, o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida; o actos de necrofilia; o que genere sufrimiento. IV. Existan antecedentes de violencia, sexual, física, psicológica, patrimonial, económica, o de cualquier indicio de amenaza, producidas en el ámbito, familiar; laboral; o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima; V. Existan datos que establezcan que hubo amenazas, acoso o violencia sexual, relacionados con el hecho delictuoso, del sujeto activo en contra de la víctima; VI. La víctima haya sido incomunicada, o privada de su libertad, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida, y VII. El cuerpo de la víctima sea expuesto de cualquier forma depositado, o arrojado en un lugar público.
La recepción mexicana del femicidio, su transformación en feminicidio y las primeras propuestas legislativas En la versión mexicana impulsada por la feminista y política Marcela Lagarde de los Ríos el femicidio se convierte en feminicidio y en él surge un nuevo actor con un rol protagónico, el Estado: En el contexto mexicano la discusión teórica y final implementación legal de este término tuvo como triste telón de fondo la desaparición y asesinato rutinario de cientos de niñas y mujeres por más de una década en la ciudad fronteriza de Ciudad Juárez, Chihuahua (Monárrez, 2006).
La tipología de feminicidio sexual sistemático creada por Julia Monárrez responde precisamente a estos hechos. La respuesta de las autoridades ante estos crímenes se caracterizó por culpabilizar a las propias víctimas y/o a sus familias y por una completa impunidad de los culpables. No es de extrañar, por lo tanto, el énfasis que autoras como Lagarde han puesto en el papel del Estado en el feminicidio.
La impunidad será pues el elemento diferenciador entre femicidio y feminicidio (Toledo, 2009: 28). “En castellano femicidio es una voz homóloga a homicidio y sólo significa homicidio de mujeres. Por eso, para diferenciarlo, preferí la voz feminicidio y denominar así al conjunto de violaciones a los derechos humanos de las mujeres que contienen los crímenes y las desapariciones de mujeres y que, estos fuesen identificados como crímenes de lesa humanidad” (Lagarde, 2008: 216).
Para la ciudadanía mexicana el ser víctima de feminicidio es como se mencionó en líneas anteriores, culpa de la víctima, sin embargo no tomamos en cuenta que muchas mujeres según las costumbres de nuestras religiones es el casarte hasta que la muerte los separe, el aguantar porque esa es la cruz, él no te debes de divorciar porque una mujer divorciada vale menos, dichas tradiciones nos han llevado a soportar violencia, la cual comienza desde agresiones verbales que va en aumento y termina con la muerte con violencia extrema, desgraciadamente la mayoría de las mujeres víctimas de feminicidio, han perdido la vida en manos de las personas en quienes confían ya que existe o existió una relación de parentesco; afecto; docente; o laboral, o cualquier otra que implique amistad, confianza, subordinación o superioridad, entre la víctima y el agresor, es importante que la sociedad en general y gobierno se complementen para la creación de políticas públicas exitosas, según Weber, para prevenir, sancionar y erradicar este crimen de odio en contra de las mujeres, no es posible que en este 2020 todavía culpemos a la víctima de ser privada de la vida, secuestrada, mutilada y desaparecida.
No culpemos a la víctima de feminicidio de provocar este tipo de agresiones extremas hacia su integridad, hagámonos responsables como sociedad, como madres de feminicidas, la sociedad ha sido indolente e indiferente a que ha normalizado este tipo de violencia y muchas de las madres no reconocen que también se conlleva responsabilidad el ser cómplice de las agresiones de su hijo macho hacia la nuera, cuantas veces no hemos escuchado a la suegra decir que le meta su chinga, merecido se lo tiene, pero que mi yerno no toque a mi hija, la sociedad en general debemos actuar, denunciando a nuestros propios hijos, hermanos, vecinos, amigos, compañeros de trabajo, etcétera cuando sabemos y conocemos que es un violentador, no justifiquemos la violencia que ejerce hacia otra mujer por tener parentescos o amistades con ellos, si no detenemos este tipo de crímenes, seguirá avanzando como una bola de nieve que algún momento nos rebasará, nuestro gobierno tiene la obligación de castigar este tipo de violencia extrema hacia las mujeres con las penas más seberas, sin justificación alguna, los Derechos Humanos existen para todas las personas, pero ese derecho termina donde inicia el de mi igual, sin importar sexo, raza o condición social.
El feminicidio se puede evitar, se puede prevenir, se puede sancionar, pero solamente en conjunto, gobierno y sociedad, el término feminicidio como se mencionó con anterioridad no es un privilegio que exista tipificado en nuestras leyes, muchas mujeres perdieron la vida de una forma violenta, muchas en manos de quien ellas les dieron la confianza, el feminicidio es un crimen de odio contra la mujer, dado la hazaña con que se comente, a las mujeres nos nombran privilegiadas, desconociendo que nuestros derechos han sido minados, y que cada uno de ellos ha sido logrado y no otorgado.
El feminicidio es un problema de salud pública donde todos, gobierno y sociedad hemos sido omisos e irresponsables en actuar en contra de este, para muchas personas este acto de violencia le es indiferente hasta que se es víctima directa y/o secundaria del mismo, la sociedad tenemos la obligación de exigir justicia y respeto para nuestras mujeres, acceso a la justicia, a una justicia pronta y expedita, a una justicia donde no se les re victimice a las personas, a que no se les exponga, a que se les garanticen sus derechos y a la seguridad de su integridad, este 8 de marzo conmemoramos el día internacional de la Mujer, desconociendo totalmente que esto a consecuencia de la muerte de varias trabajadoras de maquiladoras que exigían sus derechos.
Por todo lo escrito, como mujer, madre, hija, hermana, tía, amiga, vecina imploro humildemente que por la muerte de muchísimas mujeres este LUNES NEGRO nos unamos a la convocatoria de las de nuestro género, por las 3795 mujeres que fueron víctimas de feminicidio en el 2019, de las cuales 1 en Matehuala, es decir 11 mujeres diariamente perdieron la vida en ese año. No les parece un motivo para detener al país, que el gobierno nos escuche? No es justo gritar en silencio por esas 3975 mujeres que asesinaron.
SOY BLANCA LAURA MARTÍNEZ BELMARES, LICENCIADA EN DERECHO, ACTIVISTA SOCIAL EN PRO DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES, DE L@S ADULTOS MAYORES, DE L@s MIGRANTES, L@S NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES, RECONOCIDA POR EL GOBIERNO DEL ESTADO DE SAN LUIS POTOSI Y MERECEDORA DEL PREMIO DE LA MUJER POTOSINA DEL AÑO 2019.




