Por Abelardo Medellín Pérez.
Seamos breves en este espacio de crítica y letras varias: hoy es un día apresurado, tenemos la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador en nuestro estado, con el extra de ser anfitriones de todos los gobernadores de la república e incluso del afamado, pero cuestionado, subsecretario de la Secretaría de Salud Hugo López-Gatell.
En un día con la vorágine de información que tendremos es mejor dejar los espacios de opinión claros, llanos y directos; a lo que vamos:
El pasado 6 de marzo, a días que el coronavirus se convirtiera en el tema en boga, López Obrador ofreció una mañanera en la decimo segunda Zona militar en la Capital potosina a la que, quien escribe, pudo asistir.
De ella recuerdo algunas cosas, entre ellas el frío, que nos dieron refresco helado a las cuatro de la mañana y que Alfonso Durazo se veía muy amistado con Juan Manuel Carreras López, sin embargo, recuerdo un par de cosas más que todos los potosinos debemos saber antes de ponerle la bajilla buena al presidente López Obrador.
“No hay un crecimiento desmesurado de delitos que afecten a la población”
Dijo López Obrador el pasado 6 de marzo y la cara del gobernador potosino se iluminó porque seguro creía que con estas palabras mesiánicas se acabaría la delincuencia; y pues no. En marzo pasado, cuando AMLO visitó San Luis Potosí, hubo 43 homicidios doloso de acuerdo con el tabulador del Secretariado Ejecutivo Federal de seguridad, sus propios datos: cifra que superó los meses de enero y febrero pasado.
Lo triste: a pesar de creer que “no había un crecimiento desmesurado”, en mayo pasado se registraron 54 homicidios dolosos y seguro a estas estadísticas al alza podríamos sumar las arcas de cadáveres que parece comenzar a coleccionar el crimen organizado en Matehuala el último mes.
¿Algo cambió o mejoró en seguridad?, No, tachita, ‘osito flojito’ a Carreras.
En esa mañanera del 6 de marzo, casi puedo todavía escuchar cuando dijo (en su ya gastado discurso) lo siguiente:
“Están los conservadores muy enojados con nosotros porque se acabó la robadera arriba, voy a sacar mi pañuelito blanco, ya no pueden atracar, ya no tienen secuestrado al gobierno, como lo tenían, entonces les molesta mucho eso, nos atacan en los medios, no en todos, afortunadamente existen las benditas redes sociales”.
¿Será que era un regaño adelantado para Carreras y su gobierno?, porque ahora, durante la visita presidencial, en plena pandemia y crisis de salud, el gobierno del, 10 veces canoso y 100 veces mudo, Juan Manuel Carreras López, tiene una piedrita en su zapato que lo ha hecho cojear el grado de casi irse de bruces: el caso de corrupción al interior de la Secretaría de Salud.
Millones de pesos entregados con contratos dudosos a empresas del millonario con pies de barro, Gabriel Salazar, quien mantuvo (a pesar de su blandengue negación) un esquema de empresas fantasmas de conformación sospechosa que, a pesar de esta irregularidad, recibió 19 millones de pesos.
Es decir, en épocas de 4T y corrupción 0, se destapa la cloaca de la Secretaría de Salud y solo queda esperar que la pestilencia no empañe la reunión entre AMLO (el “anti corruptos”) y Carreras López (el nuevo mudo).
¿Algo cambió o mejoró en temas anti corrupción?, no, tachita para la Secretaría de Salud que se ha declarado transparente, pero no permite que sea investigada por entes externos.
Otra de las cosas que dijo AMLO en la mañanera de ese 6 de marzo fue:
“Que no se carguen los dados, que las elecciones sean limpias y libres, que no haya compra de votos, que no se trafique con la pobreza de la gente, que no se repartan despensas, frijol con gorgojo, que no se falsifiquen actas, que no se embaracen urnas ni voten finados como antes, que eso se termine por completo y esto es un compromiso que hemos hecho y estamos seguros que vamos a contar con el apoyo de todo el pueblo, México será un ejemplo de democracia representativa y participativa”.
Uy, ¿por dónde comenzar y dónde terminar con esto?, seamos directos… mientras el presidente dice que no se cargarán los dados, ni él ha dejado de estar en giras, ni Ricardo Gallardo ha parado su campaña para gobernador que incluso ha irrumpido en tierras Matehualenses donde Jano Segovia hasta Centro Cultural y cabalgata le dispuso. No hay palabras ni tampoco un México ejemplar, solo presidentes y diputados federales que actúan como candidatos sin escrúpulos: tachita, y sellito de “perico hablador”, para López Obrador.
Con los ejemplos de la última mañanera debe quedarnos claro una cosa: la visita de AMLO no es para vigilar el gobierno potosino ni para sondear el sentir de la gente, sin importar cuantas manifestaciones haya hoy.
López Obrador sigue en campaña y la visita de hoy, es solo una gira y visita de cortesía porque acá estarán todos los gobernadores, nada más. Los delitos siguen al alza, aunque él dijo que no; la corrupción sigue, aunque él dijo que acabaría con ella; las campañas siguen tendenciosas y sucias, prueba de ello la Gallardía y el Navismo de la capital, uno contra otro en guerra por la gobernatura.
Entonces AMLO llega a San Luis Potosí igual que ha llegado a todos lados, sin pena ni gloria, llegará; sin embargo, por lo mencionado ya en este Rincón, debe quedarnos claro algo, diga lo que diga sobre nuestro estado o su gobierno, López Obrador se llevará más deudas que triunfos.





