Morena o la candidatura fracasada del altiplano
26 marzo, 2021

 

Por Abelardo Medellín Pérez

No se necesita ser muy hábil en la critica o un experto en política para darse cuenta de que solo hay tres fuerzas partidistas con oportunidad de ganar la alcaldía de Matehuala el próximo seis de junio: la coalición “Sí por San Luis” representada por Iván Estrada, el Partido Verde Ecologista de México con Tomás Zavala y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) con María del Consuelo Carmona Salas.

En este rincón trataremos una pregunta fundamenta que debería ocupar a los matehualenses de izquierda que alguna vez votaron por Morena y hoy ya no saben a dónde achicarse; la pregunta de ¿por qué Morena volverá a perder en Matehuala?

Quizá la cuestión del lector sería ahora ¿por qué hacer esa suposición? La respuesta es simple y la respalda la historia. En 2018 escribí en este espacio sobre la candidata de Morena a la alcaldía del municipio, María Lucía Molina Chávez, cuya candidatura no solo fue negligentemente gris y poco interesante, sino que tenía tantas fuentes de cuáles robar discurso y todas las desaprovechó.

No le fue suficiente con que Andrés Manuel López Obrador estuviera arriba en las tendencias junto con Morena desde 4 meses antes de los comicios, no le bastó que Morena fuera una opción novedosa y atractiva para el votante indeciso, no le bastó que para entonces ya sobraba mucha cola que pisar a los demás partidos y muy poco por envidiar al entonces candidato independiente; no, para Lucía Molina todo esto fue poco y terminó por perder la alcaldía frente al perfil más conocido, pero más cuestionable: Jano Segovia.

El ejemplo de Molina Chávez debería bastar para que los morenistas de Matehuala tomaran el ejemplo de lo que “no se debe hacer” y dieran un golpe de timón para mandar candidatos igualitos al presidente: funcionalmente populares. Pero no, en el misterioso juego de las candidaturas de la 4T parece que van con ventaja y, al mismo tiempo, perece que se meten el pie.

Carmona Salas es la diputada de Morena con mejor desempeño como legisladora al interior del Congreso del Estado durante la LXIV Legislatura según la organización ciudadana “Congreso Calificado”; pero ojo, es la morenista mejor calificada, pero de los 27 diputados, “Chelito” ocupa el noveno lugar, es decir, es solo la mejor de su grupito, pero no la mejor de la clase.

Lo anterior bastaría para decir que esa fue la razón de que el partido decidiera mandarla como candidata para la tierra que la vio nacer, sin embargo, esto no basta cuando se trata de la parte importante de un mandatario local: hacer política horizontal y vertical.

Si la diputada (ahora candidata) mereciera un adjetivo sería el de “lamentable”; pero no por agravio, no, sino por que ella sostuvo su discurso como legisladora lamentándose por todo. Cuando un diputado hace declaraciones, los ciudadanos esperamos escuchar a un servidor publico que se comprometerá, que insistirá, que defenderá o que “hará” algo y hasta más en pro de un bien al ciudadano.

Chelito Carmona no ha sido así, como muchos diputados morenistas que llegaron verdes al congreso, la candidata a la alcaldía de Matehuala convirtió su imagen hacia afuera en una nube de negación y lamentos: negó haber copiado una iniciativa en junio de 2019, lamentó la muerte de un joven el mismo año, lamentó que la federación cancelara el proyecto la maroma, lamentó tanto que nunca dijo que haría para trabajarlo.

Lo anterior podría ser ignorado si pensamos en el hecho de que, hoy como en 2018, quien sea que vaya por morena, tiene todo para ganar y nada para excusarse: el presidente con popularidad por encima de los 55 puntos y siendo la figura de adoración predilecta del partido, una estructura de apoyos sociales que van desde los jóvenes de preparatoria y hasta los más viejos de la casa, ni hablar de las campañas de vacunación distribuidas por los dos ejércitos del presidente morenista: los ciervos de la nación y la Guardia Nacional, abonando a acrecentar la idea del milagro cuatroteista.

Pese a lo dicho, hasta ahora “Chelito”, igual que Molina Chávez en 2018, promete una candidatura tibia tirando a frío, gris tirando a transparente, lenta tirando a inmóvil y morenista tirando a no ganar nada.

Pero no todo puede ser culpa de la candidata, mejor veamos la paja del ojo ajeno, porque los candidatos Tomás Zavala e Iván Estrada cada día que pasa dejan más atrás a Morena y con menos posibilidades al resto de los interesados.

Vemos a un Iván Estrada reuniéndose con grupos empresariales, cuadrándose con la dirigencia estatal de los partidos de su coalición, sumándose a un proyecto más grande que le permitirá acuerdos más sólidos y promesas más atractivas.

En la esquina izquierda, vemos a un Tomás Zavala poco platicador, sí, pero muy cercano a la figura de acción en que se ha convertido Ricardo Gallardo; la cercanía del candidato con Gallardo Cardona le permite articular una maquinaria electoral ganadora como solo la sabe hacer el “pollo”, es decir, con acarreados, proselitismo populista y afiliación a cambio de becas que es ofrecida a jóvenes del altiplano. (De esto hablaremos en otro Rincón, aguas’).

De los demás candidatos no hablamos por que la mayoría, (como aquel que representa a Movimiento Ciudadano) no juega para ganar, sino para no perder… para no perder el registro como partido, que lo obliga a buscar tan solo un poco más del 3 por ciento de los votos computados en los comicios de este año.

Con estos candidatos, la campaña de Morena tendría que ponerse a trabajar en una movilización que aproveche sus ventajas a tal grado que consiguiera por seguras, al menos, las colonias populares de la ciudad de las camelias.

Lamentablemente no, igual que con su paso por el Congreso del Estado, Carmona Salas está retraída, oculta, lejana a los problemas del municipio

Ejemplo de esto fue la cómica comparación que hicieron algunos medios locales del manejo mediático del incendio de Villa de Guadalupe por los candidatos: Iván estrada, envió maquinaría para combatir el incendio recién esté miércoles; Tomás Zavala, no solo asistió al lugar y llevó apoyos en especie, sino que se quedó a ayudar en las labores de sofocación del incendio en el municipio del Vaquero, y la diputada Carmona Salas, pues publicó el clima un día y al otro publicó fotografías de la reunión que tuvo el Comité Municipal del partido.

Quizá la candidata, en una responsabilidad que nunca le vamos a ver ni a Estrada ni a Zavala, prefiere no meterse al tema para evitar las suspicacias de que alguien la acuse de lucrar políticamente con una desgracia (cosa que es real y podemos achacárselas a los otros

candidatos), sin embargo, alguien que ya tuvo puesto como diputada local, debería entender que el interés se nota a leguas y el desinterés lo resiente la gente que sufrió un siniestro.

Una cosa es cierta, la campaña a las alcaldías comienza hasta el 4 de abril a pesar de que Iván y Tomás no lo entiendan; sin embargo, una candidatura que no comienza desde la intercampaña a hacerse de un nombre, de una imagen y/o de un discurso, peca de novata y se perfila al fracaso.

Este espacio no comulga con los morenistas de Matehuala, este Rincón es un contra de esa idea tan aberrante de la 4T, pero como un promotor democrático, si algo incentivamos es que las diferentes ideologías tengan candidatos que los representen de manera digna y trabajen con el propósito que persigue todo líder político: conseguir el poder.

La candidata de Morena, parece no saber qué partido representa, parece ajena al proceso, ausente del curul que ocupaba y también ausente a la campaña que encabeza. El único que va a pagar ese error mayúsculo es el partido y su credibilidad en el altiplano.

Los recientes tiempos nos muestra a una candidata tan desdibujada y callada que no parece ser parte del partido del presidente. Por eso esperamos que Carmona Salas se vaya a la playa estas vacaciones, que piense mejor lo que ha hecho, que cambie a su equipo, que tome fuerza; que se vaya a broncear, para que Morena pueda regresar 

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