Guardia Civil: soluciones de papel, para problemas de piedra
20 enero, 2022

 

Por Abelardo Medellín Pérez.

La seguridad de un Estado no es un tema que se deba tomar a la ligera. Un error sincero, una decisión mal abordada, escatimar en lo más nimio, se traduce en muertes, afectaciones graves a grupos grandes de la población o la pérdida misma de la gobernabilidad de un territorio. Pese a saber esto (desde tiempos más que lejanos), quienes ostentan cargos públicos suelen tomar el camino de las soluciones simples, en lugar de las estrategias concretas.

Un buen ejemplo de estas soluciones simples se entregó ayer al Congreso del Estado; en un evento para el cual los diputados sirvieron de adorno y de caja de trámite, el gobernador Ricardo Gallardo Cardona hizo entrega de la iniciativa que plantea la conformación de una Guardia Civil para el estado de San Luis Potosí.

Esta iniciativa fue una de las promesas de campaña de Gallardo Cardona en temas de seguridad y el hecho de que haya podido entregarla al Congreso local en menos de un año, representa un remarcable logro si lo comparamos con su antecesor: Juan Manuel Carreras López, durante su campaña prometió la creación de una Fuerza Metropolitana que no llegó hasta 2 años luego de que asumió el cargo.

Sin embargo, uno no puede evitar preguntarse: cambio de patrullas, de uniformes, de logotipos, de normas y hasta de mandos, ¿valen la pena?, es decir, destinar 350 millones de pesos solo para arrancar esta nueva corporación, ¿justifica el gasto?

En este rincón vamos a intentar desglosar de forma breve esta iniciativa y, más importante, lo que significa para San Luis Potosí tener una nueva fuerza de del orden rondando en sus calles.

A PALABRAZOS

Del discurso que ofreció el gobernador Ricardo Gallardo luego de la entrega de la iniciativa, se pueden resaltar algunos puntos: se destinaron 350 millones este año solo para el arranque, pero el próximo año podrían destinarse 500 millones de pesos (una quinta parte de lo que recibió este año la Secretaría de Seguridad Pública); a esta nueva Guardia se le va a permitir “manejar equipo de alto poder de armado”, según dijo el gobernador; y además mencionó que este nuevo grupo será algo así como un programa piloto que luego podría replicarse en otros estados de la república.

Del dinero ni hablemos, que todavía no se lo ha podido gastar; esto lo decimos en concordancia con la declaración del gobernador, en la que afirmó que aún no se han hecho los concursos de licitación para patrullas.

Sobre el uso de armas de alto poder, tampoco sería necesario abundar, es claro que, si la intención es tener una Guardia que logre equipararse con situaciones como las que atraviesa el estado, buscarán igualar las fuerzas contra las que se enfrentarán.

Ahora, el ruido comienza con el comentario del programa piloto.

Según el gobernador, este sería un modelo de Guardia Civil que se asemeje y pueda vincularse con el modelo de Guardia Nacional que se ha promovido a nivel nacional por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador; pero entonces, de ser ese el caso, ya no tenemos un “novedoso cuerpo de seguridad”, sino una emulación de lo que hoy conocemos como Guardia Nacional que otros estados podrían no tener intenciones de emular, puesto que ya tienen elementos de este tipo de fuerzas en sus estados.

A PAPELAZOS

Este Rincón, tuvo acceso a las cinco primeras páginas de la iniciativa que se entregó a los diputados; en ella se explica que, aunque la Secretaría de Seguridad Pública es la dependencia depositaria de la autoridad y planeación para temas de seguridad, esta necesita una “reingeniería estructural que les permita prevenir y enfrentar la delincuencia”.

Esto es innegable y aquí hemos de conceder que el gobernador tiene razón al decir que lo que falta es planeación, preparación y profesionalismo. Sin embargo, hay que considerar que una

buena gestión parte de un principio de eficacia donde se gaste menos (recursos y esfuerzo) por un resultado mayor (en este caso asegurar la integridad de los potosinos frente a los ilícitos).

Dicho principio de eficacia no se cumple con esta iniciativa. Es claro que el espíritu de “izquierda revolucionaria” del gobierno actual puede dejarlos sin muchas ganas de reconciliar sus esfuerzos con las estructuras que les preceden, pero dicho disgusto no justifica la drástica creación de una nueva fuerza del orden sin precedentes legales, normativos o de regulación en el contexto estatal.

Lo que es peor, no solo no se justifica, sino que en el discurso pareciera ser una fuerza innecesaria.

La otra promesa de campaña del actual jefe del ejecutivo fue la creación de un grupo de Fuerzas Especiales; este grupo ya existe, ya tiene equipos, ya tiene mandas y ya tuvo hasta bajas en sus enfrentamientos; al mismo tiempo, hoy escuchamos una explicación del propio gobernador sobre cómo y cuánto se ha reducido la incidencia delictiva. Entonces, si recién tenemos un grupo de seguridad y se han reducido los delitos en el estado, ¿qué justifica la creación de facto de un nuevo grupo de seguridad?

Las respuestas son tres: pagar la deuda política de cuando prometió esta iniciativa en campaña, divorciarse simbólicamente de las instituciones policiacas que se gestaron en gobiernos priistas (los cuales son sus malditos antagonistas) y, claro, cuadrad a San Luis Potosí con la visión militar que tiene el gobierno federal… ¡ah!, porque esa es la tercera cara de esta solución simple.

A CUARTELAZOS

Como la hermana mayor de esta nueva Guardia Civil es la Guardia Nacional, lógico fue plantear en la iniciativa que “inicialmente” las tareas de capacitación y preparación de los elementos las realizara un orden castrense.

Vamos a simplificarlo en término medio, es más, en crudo:

LA NUEVA GUARDIA CIVIL DE SAN LUIS POTOSÍ VA A SER MILITAR.

De hecho, cuando se le preguntó al gobernador Gallardo Cardona sobre la militarización de esta nueva Guardia Civil, este se limitó a contestar que:

“En este documento dice que se podrá tener o no podrá tener mando militar […] no se está condicionando a que la Guardia Civil pueda ser utilizada únicamente por mandos militares […] la formación, efectivamente se hará en mando castrense, porque se busca alinear con el mando federal”.

Es decir: “sí, pero no, pero sí”.

Y bueno, aquí no somos anti militares; de hecho, la Encuesta Nacional de Cultura Cívica (ENCUCI) 2020, que realizó el INEGI, reveló que a nivel nacional el 23.4 por ciento de la población de 15 años o más tiene mucha confianza en el ejercito y la marina, seguido del 20.9 por ciento que tiene el mismo nivel de confianza en la Guardia Nacional.

Entonces confiamos en este tipo de mandos, sí, pero la experiencia acumulada de lo que ha ocurrido en otros países, en nuestro pasado y en los momentos coyunturales de un Estado, demuestran que un mando militar del lado del gobierno, suele traducirse en un mayor interés por mantener seguros a los que gobiernan y sus intereses y una menor preocupación por quienes son gobernados y sus vidas.

Esto no es retorica. Del 2018 a la fecha, se han detectado al menos 47 casos de víctimas colaterales del uso de la fuerza o negligencia de parte de elementos del ejército; en esta cifra se cuentan al menos 10 muertos, 10 lesionados y daños materiales. Lo anterior, es información que la propia Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) reconoció en la respuesta que dio a la solicitud de información con folio 0000700280420.

De muchas maneras, en los últimos tres años se ha señalado que el modelo de militarización de la seguridad (que se intentó en el gobierno de Calderón en menor medida) es una solución simple a un problema complejo y firme como lo es la inseguridad en nuestro estado.

La inseguridad provocada por el crimen organizado y la degradación de la cohesión social, continuará en medida que sus consecuencias sean atenuadas por los beneficios económicos que reciban del problema sus actores; esta problemática, es una efigie de piedra que continuará aquí, en tanto los gobierno sigan ofertando soluciones de papel que no alcanzan más que para un cambio de uniformes y de patrullas.

Ahora, si eres de Matehuala o el altiplano y llegaste hasta aquí buscando una buena noticia, la tenemos. En el mismo discurso de este miércoles 19 de enero, Gallardo Cardona anunció que desaparecería la Fuerza Metropolitana que inició labores en el sexenio pasado. Hoy, todos hemos escuchado al menos una de las cinco historias de abusos policiales de parte de esta corporación que parecería estar peinando parejo en el altiplano. Esperemos que no tarde mucho su desaparición o las explicaciones al respecto, porque al momento de escribir este rincón, ninguna autoridad del gabinete de Seguridad se ha expresado sobre los casos violencia en Matehuala y Cedral.

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